Nos despedimos en aquel tren, hasta las próximas navidades..
Tras un incómodo buceo entre hombros e indiferencia, logré pisar el andén y en cuestión de segundos me perdí entre la multitud automática; fue en vano tratar de voltear para ver como el último vagón en el que viajábamos empezaba a moverse de nuevo.. Logré vencer el imán de la estampida quedándome en un rincón, mis oídos comenzaron a acostumbrarse al sonido de los molinetes y los gritos de los vendedores a medida que los motores del tren se alejaban..
Tras un incómodo buceo entre hombros e indiferencia, logré pisar el andén y en cuestión de segundos me perdí entre la multitud automática; fue en vano tratar de voltear para ver como el último vagón en el que viajábamos empezaba a moverse de nuevo.. Logré vencer el imán de la estampida quedándome en un rincón, mis oídos comenzaron a acostumbrarse al sonido de los molinetes y los gritos de los vendedores a medida que los motores del tren se alejaban..
Poco a poco la estación fue muriendo otra vez, así que baje las escaleras, tiré el boleto, crucé la plaza mal iluminada, esquivé un par de coches mientras encendía un cigarrillo y me senté frente a las puertas cerradas del banco de la esquina a ver el circo de la hora pico: colectivos atiborrados, bocinazos hacia el paso a nivel (las barreras nunca se habían levantado), gente corriendo desesperada como si las baldosas estuvieran al rojo vivo..
Me llamó la atención la actitud pasiva y hasta resignada de un taxista que fumaba un cigarrillo apoyado contra su coche, viendo pasar cientos de posibles pasajeros,parecía pensar en algo importante..Supongo que la ciudad suele llevarnos a esos pequeños lapsos de introspección.
Le di una última y corta pitada al cigarrillo, que falleció en un charco cercano; el aroma de las garapiñadas comenzaba a abrirme el apetito. Me calcé la mochila en la espalda y, aprovechando que el semáforo acababa de cambiar a mi favor, comencé a cruzar la avenida mientras pensaba en todo lo que había hecho ese día, qe apenas empezaba a terminar.
No pude evitar sonreir como un chico y sentirme un idiota por eso.

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